40 Winks – It’s The Trip: la cuestión es el viaje, no el destino

22 04 2011

Weedy and Padmo’ = ‘40 Winks‘; su último disco ‘It’s The Trip‘ = un inmejorable musical de Jazz, Soul y Hip-hop electrónico. Éste podría ser el resumen de lo que os vengo a presentar, y digo podría, en vez de que es, porque evidentemente me es imposible plasmar tal trabajo en tan sencillas líneas.

Este dúo de beatmakers, originario de Bélgica, es el responsable de la mezcla perfecta entre Jazz, Soul y Hip-hop instrumental. Su aparición se remonta al año 2002 cuando, deseosos de compartir su música con el mundo y ya con unos cuantos beats de por medio, lanzan un par de álbumes de manera independiente. El arranque fue algo difícil y lento, puesto que no comenzaron a tener sobrenombre internacional hasta principio del 2005, a partir de la reedición de su ‘More Than Loops‘ por parte del sello japonés ‘Swamp Records’.

Al cabo de varios años probando en diferentes discográficas, terminaron volviendo a Europa de la mano de la alemana ‘Project: Mooncircle’, a través de la cual publican ahora su doble LP ‘It’s The Trip‘ (2011).

Vayamos al grano: la base principal del proyecto es el Jazz, aunque el dúo nunca pierde de vista sus raíces de Hip-hop electrónico; a esto se le añaden unas gotas de Soul que elevan el disco a un ambiente cuasi-espiritual. Desde su inicio, las primeras canciones ‘Entrée’ y ‘Outside The Box’ nos sitúan ante una cruda selva instrumental, donde pocas veces sobresalen samples de voz. Las vibraciones de los instrumentos de cuerda nos embriagan dulcemente, al mismo tiempo que los cortes de batería de Jazz nos acercan al verano.

El viaje habita en lares luminosos y caminos desérticos que se entrelazan con oasis de júbilo y frescor. Pronto nuestra vida se empapa de muy buen humor; los paisajes sonoros se forman alegremente con el paso del ritmo. Gran culpa de ello la tiene el empleo continuo de percusiones rimbombantes, las cuales inspiran fiesta y baile. La pista ‘Tribal Recipe’ es un claro ejemplo: nos estremece con su sentimiento Afro-Jazz y sus alocados “scats” africanos.

Es inevitable que una sonrisa se dibuje en nuestra cara. La armonía se enriquece al verse rebasado el uso tradicional de loops por otras muy distintas técnicas de producción de sonido. Temas tipo ‘The Day Breaks’, ‘Winkz Waltz’ o ’40 Layers’ son los principales exponentes de la parte más Hip hopera del álbum; hacen gala de bajos muy marcados, sinuosos, e incluso toman fragmentos de voz bastante interesantes. Los baffles radian frescor; cada canción es fuente que te aviva bajo el sol.

¡’Sales Over Soul (Interlude)’ tiene unos sintetizadores de escándalo! ‘Sun Spots’ presenta unos violines y un contrabajo sumamente delicados, mientras que ‘Malicious Choir’ adquiere un matiz más oscuro, compuesto por tambores Funk y voces de coro. El piano, el teclado, los sintetizadores de fideos, y algunos breves cortes de voz cabalgan encima del ritmo de la batería y de los tambores en ‘Kodak’ y ‘Mood Adapter’. Un nuevo universo, que nace de los beats, se expande sin prisa entre recovecos resplandecientes.

‘Tinnitus’ y ‘Vocal Play (Interlude)’ son orgasmos directos al oído; son pistas con las que uno entiende a donde han querido ir a parar ‘40 Winks‘. El dúo desea que caigamos en espacios cubiertos de vibraciones escalofriantes, y que nos perdamos entre bastos orgasmos de “corta y pega”. Debemos ofrecer nuestro oído y así formar parte de las marchas de samples que reinan el álbum (a las que se alistan instrumentos de cuerda, viento, etc.). El premio es la obtención de esos loops tan rejuvenecedores que provocan bienestar.

Si algo me llama especialmente la atención de la pieza instrumental general, son por un lado los retumbantes bajos, y por otro las infinitas percusiones, donde destaco los miles de samples de batería, con unos magníficos paradiddles (¡de locura!), y los samples de otros instrumentos tipo el tambor, los timbales, las cajas y cajones, los xilófonos, triángulos, etc.

El acierto del título también es digno de mención; creo que es imposible encontrar un título mejor que ‘It’s the Trip‘ para el disco, ya que representa exactamente lo que el sonido quiere expresar: travesura y diversión. La producción parece haberse dado en la piscina de bolas de una guardería. La puerta queda eternamente abierta con ‘Not The Destination’, el corte final, canción que fusiona Soul y Jazz en sus extensos siete minutos.

El viaje ha sido mágico, donde termina… ¡a quien le importa!

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