Oldies On The Flame: La gran obra maestra de The Moody Blues

17 04 2011

Tras unas semanas en barbecho obligatorio, es hora de volver de nuevo la vista atrás; y posar los ojos (y el oído) en una de las grandes obras maestras de los 60. “Days of Future Passed” (67, Deram Records) no es un disco cualquiera. En su época no pasó desapercibido, por las altas dosis de riesgo asumidas en su elaboración y por dar una voltereta completa al concepto conocido del rock. Incluso en nuestros días, estos días en los que parece que ya hemos visto todo, en los que maquinitas como el ProTools hacen posibles los imposibles y los géneros se funden en una sola cosa por inercia, sorprende ver cómo la música sinfónica y el rock pueden llegar a unirse formando un solo cuerpo. Un abrazo fraternal. Un beso de película. 

The Moody Blues nacieron para grabar este disco. No importa que su carrera se haya dilatado incansable (y casi ininterrumpidamente) hasta nuestros días. Este es su disco mayúsculo, “el disco” sin más. El disco por el que son y serán recordados y envidiados. Porque muchas bandas pueden presumir de álbumes eternos, legendarios, impepinables y decisivos en la historia de este o aquel estilo, género o corriente. Pero pocas bandas tienen en su haber un disco como este, pleno, de una pieza, aceptado por unanimidad pese a su carácter marcadamente friki. O en lugar de friki, digamos visionario, experimental.

El proyecto es bastante sencillo a priori: crear una sinfonía rock pero delimitando muy bien dónde empieza lo clásico y dónde lo popular. Así, en este álbum la música orquestal y el rock se suceden y se complementan, quedando cada una en su sitio pero formando un conjunto indivisible. El resultado resulta abrumador: una mano mágica hace que ambas vertientes se conecten con tanto acierto que apenas se percibe el cambio de un extremo al otro. Un cruce entre los valses de Johan Strauss, las bandas sonoras de Leonard Bernstein o John Williams y la psicodelia en boga. “Days of Future Passed” debería haber sido una adaptación de “La sinfonía del nuevo mundo” del compositor checo Antonin Dvorák . Y sin embargo, finalmente se convirtió en otra sinfonía para otro mundo: la de The Moody Blues abriendo puertas al desarrollo del rock progresivo.

La estructura del álbum también se inspira en la música clásica y las bandas sonoras. La temática es describir lo más simbólicamente posible el acontecer rutinario en un día cualquiera. Así, “The Day Begins” introduce el resto del disco, como obertura orquestal en forma de medley. Y a partir de ahí se suceden por este orden (toma, el único orden posible) el amanecer, la mañana, la hora de comer, la media tarde, la tarde y la noche. Como el inicio de una jornada nunca puede ser violento, “Dawn Is a Feeling” aborda un amanecer romántico y tranquilo. Con la mañana entrada de lleno, las constantes se aceleran al ritmo juguetón de flautín de “Another Morning”. A la hora de comer o lunch break el motor ya funciona y “Peak Hour”, con su aroma R&B, describe el momento álgido del día. Y a partir de aquí llega lo verdaderamente bueno: agárrate que vienen curvas. La media tarde llega con dos temas muy beatlelianos: “Forever Afternoon (Tuesday?)” (también conocida como “Tuesday Afternoon”) y “(Evening) Time To Get Away”. El atardecer y la noche representan los momentos más majestuosos del álbum. Con la exótica “The Sunset” y sus embriagadoras partes orquestales el sol empieza a caer, y el cosmos se empieza a hacer visible con “Twilight Time”. Y al fin, la noche. Y al fin, la canción que posiblemente dio todo su crédito a la banda de Birmingham. Y al fin, las noches de blanco satén. Qué duda cabe que estamos ante unas de las canciones más opinadas, radiadas, tarareadas, versionadas de la historia. “Nights In White Satin” no es solo la balada de amor empalagosa y rancia que algunos nos quisieron hacer creer. Es una canción completa, envuelta en un dramatismo sin estridencias, donde la London Festival Orchestra y la banda de rock se enamoran, se besan y se funden definitivamente en ese cuerpo único.

Si “Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band”, “Their Satanic Majesties Request”, “Are You Experienced?”, “Strange Days”, “After Bathing at Baxter´s”, “The Pipper at The Gates of Dawn”, “Disraeli Gears” o “The Velvet Underground & Nico” fueron oro fino en 1967, “Days of Future Passed” puede situarse entre ellos con todos los honores. Jesús santísimo, ¿por qué no viviría yo en aquella época?.

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