Iron & Wine – Kiss Each Other Clean: Siguiendo con la evolución

25 01 2011

Hace nueve años que conocíamos a un tipo que pese a ser natural de New York parecía que había salido de una casa perdida en la cima de una montaña en alguno de los lugares más recónditos de la tierra, pero con el tiempo el bueno de Sam Beam ha ido bajando de su retiro espiritual y acercándose lentamente a la civilización. Pues bien, después de ir descendiendo metros fue descubriendo paisajes nuevos, se fue juntando con otras personas y paso de ser ese hombre que llevaba sin afeitarse meses a un hombre que mantenía la barba pero que debido al contacto con la sociedad comenzó a evolucionar y en ello sigue. Tras dar un paso importante en el que fuese su tercer largo, The Shepherd’s Dog sigue hacía delante con su línea evolutiva, presentando un trabajo en el que se acerca al jazz o al funk.

A unos les gustará más la vertiente en la que únicamente se acompañaba de un banjo o una guitarra y en los que grababa su música de forma prácticamente casera y a otros quizás les guste más sus dos últimas aventuras, pero si hay algo en lo que estaremos de acuerdo, es en que Iron & Wine no tiene miedo a la evolución y como ya he comentado alguna vez por aquí, eso es algo que personalmente valoro mucho.

En Kiss Each Other Clean, Beam se atreve con el funk! Sí, has leído bien, funk. En ”Me And Lazarus” escuchamos una voz aterciopelada, una línea de bajo que se retuerce y un saxofón que pese a sonar tímido en los primeros compases con el paso del tiempo va teniendo más confianza en lo que puede hacer. Por el contrario, en ”Big Burnied Hand” encontramos toques de acid jazz difuminados por un teclado que consigue dar unos toques muy sensuales a la canción. Pero señores, no se asusten. Aunque la vieja casa de la montaña en la que se cobijaba parece que queda un poco lejos, el sonido folk sigue estando más que presente en su trabajo, con escuchar ”Godless Brother in Love” ya nos damos cuenta de que aunque te marches de un sitio la esencia sigue estando presente durante mucho tiempo.

Pese a que en la primera parte se escuchan buenas canciones, desde el sexto corte, ”Rabbit Will Run’ es donde vivimos los momentos más emocionantes del compacto. Después de ese tema nos encontramos con ”Godless Brother in Love” de la que ya os he hablado antes y con la que es mi favorita, ”Your Fake Name Is Good Enough For Me”. Por cierto, es increíble la forma que tiene de cerrar sus discos Iron & Wine. En Our Endless Numbered Days la cerraba con la fantástica ”Passing Afternoon”, en The Sepherd’s Dog con ”Flightless Bird, American Mouth” e inclusive en su cd de rarezas nos encontrábamos para cerrar el chiringuito con ”The Trapezer Swinger”.

Otro buen disco del bueno de Sam Beam.

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2 responses

25 01 2011
Mary

Estupendísima crítica, Panda. Aunque necesito oirlo más, no me termina de cuajar. Lo prefería con guitarra y banjo, la verdad.

25 01 2011
Anónimo

Un gran disco si señor. A mi me ha gustado el cambio que ha realizado.

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